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Javier Avellaneda sobre la importancia de la financiación y de las colaboraciones entre redes para las startups

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Javier Avellaneda es gestor de carteras de Mobile World Capital Barcelona. La mayor parte de su carrera se ha desarrollado en el sector del capital riesgo, y ha trabajado para empresas como Active Venture Partners, Inveready Asset Management o Strands. Javier nos ha hablado de su experiencia y responsabilidades, y ha destacado la importancia del apoyo continuo que presta The Collider a las startups.

¿En qué consiste tu trabajo como gestor de carteras?

Mi labor empieza cuando iniciamos el proceso de creación de una startup.

Aquí participan diversos actores: desde emprendedores y científicos hasta centros de investigación o universidades. Yo me ocupo de la constitución de las compañías y de garantizar que la estructura de socios y sus pactos mantengan un equilibrio. También colaboro en la transferencia de tecnología y coordino los trámites legales hasta que la empresa empieza a operar.

 

Una vez que las empresas están operando, en The Collider les ofrecemos distintas líneas de apoyo para ayudarlas a avanzar más rápido y a enfrentarse a menos dificultades. Por ejemplo, contamos con una interesante oferta de ventajas y facilidades que proceden de nuestra extensa red de colaboradores y que nosotros hacemos llegar a las startups. Entre ellas se incluyen descuentos o servicios gratuitos en plataformas informáticas, asesorías, consultoría de subvenciones públicas, y servicios de marketing y comunicación. Además, conectamos a las startups con corporaciones para que puedan validar continuamente las mejoras en sus productos o servicios, así como su propuesta de valor.

¿Cuánto dura la colaboración de The Collider con las startups?

Este proceso es continuo y suele durar entre tres y seis años. Al principio, las startups son entidades muy pequeñas y no cuentan con los recursos o, incluso, con la experiencia que se necesita para crecer rápidamente. Nuestra misión es llenar el vacío existente en términos de financiación y experiencia, además de aportarles toda nuestra red de colaboradores y contactos. Acompañamos a las startups en su trayectoria evolutiva y las dejamos cuando alcanzan la madurez.

¿En qué consistía tu trabajo con startups en Inveready y en el Departamento de Corporate & Strategic Alliances de Strands?

Entré en Inveready en 2008, cuando solo había una inversión comprometida. Excluyendo a los fundadores, fui el primer trabajador que se incorporaba al equipo. Me ocupaba de los aspectos financieros, administrativos y parte de los jurídicos de la empresa, además de la relación con los inversores. Al principio, el volumen de trabajo era bajo, así que también pude seguir realizando análisis e inversión en empresas. En 2014, estábamos participando en unas 50 compañías. Esto me puso en contacto con modelos de negocio distintos en industrias muy variadas, sobre todo en el ámbito de las empresas de reciente creación. En este período, consolidé mi red de inversores y tuve la oportunidad de efectuar inversiones conjuntas con muchos inversores españoles conocidos. Esa experiencia me ha ayudado en mi puesto actual como gestor en The Collider. Conozco muy bien el perfil de empresa que busca cada inversor, sus criterios de selección y cuál es el mejor momento para presentarles un proyecto.

 

Mi experiencia en Strands fue distinta, pues es una empresa de Fintech con oficinas repartidas por todo el mundo. Nuestro objetivo era buscar un socio que adquiriese la mayoría de la compañía y nos ayudase a consolidar su expansión internacional. Yo me ocupaba de presentar a la empresa ante inversores y multinacionales desde una posición vendedora. Gracias a esto, tuve la ocasión de entrar en contacto con una extensa red de inversores de capital riesgo y multinacionales estadounidenses, británicas y europeas.

Ahora has decidido trabajar principalmente con pymes, en lugar de con grandes empresas multinacionales. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

En el año 2005, la industria del capital riesgo estaba consolidada en España, y empezó a crecer la inversión en empresas en fases tempranas. En aquel entonces, la palabra “startup” no estaba tan de moda como ahora, y quizá tampoco estaba tan bien visto trabajar en ellas. No obstante, la inversión en estas empresas me atrajo muchísimo, y tuve la suerte de trabajar con Active Venture Partners, un inversor especializado en startups.

 

Trabajar con startups te permite ver muchas tecnologías, productos innovadores y modelos de negocio, y vivir en una cultura superdinámica y de continua adaptación al cambio. Es una experiencia en su conjunto muy enriquecedora. Asimismo, saber que contribuyes a la creación de un producto o servicio nuevo que puede mejorar la sociedad da mucha satisfacción.

¿Cuál crees que es el mayor desafío actual del sector de la transferencia tecnológica?

Si desarrollas un producto que satisface una demanda concreta del mercado, la transferencia tecnológica es algo sencillo. Por esto creo que una parte de nuestra investigación ha de tratar de dar respuesta a necesidades que existen actualmente en nuestra sociedad. El mayor desafío que tenemos es conectar mejor la investigación con el mercado.

 

El segundo desafío es financiero. Muchos de nuestros inversores privados no cuentan con el conocimiento suficiente para invertir en empresas tecnológicas recién constituidas. En nuestro país, la mayoría de los inversores se centran en métricas puramente de negocio cuando han de decidir una inversión, como sería un buen crecimiento de ventas. No obstante, estas métricas son inexistentes durante los primeros meses de vida de una empresa tecnológica, por lo que estas tienen dificultades a la hora de encontrar inversión privada. Nuestro reto es buscar inversores expertos que estén dispuestos a invertir en empresas tecnológicas en sus primeras etapas de vida y conseguir que cada día haya más recursos para invertir.

¿Cómo crees que deberían abordar las startups el tema de la financiación inicial y cuál es el consejo más importante que darías a quienes quieren crear una startup?

Creo que el éxito de las startups se apoya en tres pilares fundamentales. Primero, antes de buscar financiación, conviene establecer el Producto Mínimo Viable. Lo más importante es tener un producto que funcione y poder demostrar que es muy relevante para sus clientes. El 40% de las startups que fracasan lo hacen porque el producto no es lo suficientemente interesante para su cliente.

 

En segundo lugar, es necesario contar con un equipo complementario que trabaje a jornada completa. Al principio, los equipos son pequeños: son solo los fundadores, que se encargan de todas las tareas de la empresa. Por eso es fundamental que les apasione lo que hacen y que estén totalmente comprometidos con el proyecto. Si no es así, las posibilidades de fracasar son muy altas.

 

El tercer pilar es contar con una mínima inversión inicial, quizá de familiares y amigos o un business angel, y complementarla con toda la financiación pública posible. Hay mucha financiación de programas para startups que son de gran ayuda en las primeras fases de vida.

¿Qué momentos destacarías de tu experiencia con The Collider?

Llevo participando en operaciones de capital semilla, capital de expansión y venta de empresas desde 2005. Sin embargo, nunca había formado parte de la fase inicial de venture building, y uno de los aspectos más satisfactorios es trabajar con compañeros especializados en este ámbito. Otra de las cosas que me gusta es que puedo transmitir mis conocimientos y dar consejos prácticos para prever y resolver problemas.

¿Qué les dirías a las startups e inversores que están pensando en colaborar con The Collider?

The Collider es una magnífica oportunidad para invertir en empresas y tecnologías de deep tech. Dedicamos al menos seis meses a cada proyecto antes de crear una empresa. En ese proceso, investigamos y analizamos en profundidad todos los aspectos del negocio, desde la tecnología y el equipo hasta los acuerdos de transferencia de tecnología con las universidades. Estamos mejorando año a año, y trabajamos con tecnologías y emprendedores de primera categoría. En resumen, The Collider ofrece a las empresas un sello de aprobación que proporciona seguridad a las corporaciones e inversores que quieren invertir.

 

Además, Barcelona cuenta con una comunidad emprendedora muy fuerte, y hay muchas oportunidades para conseguir financiación internacional. El sector digital está lleno de talento, y nuestras universidades y centros de investigación son un hervidero de desarrollo de nuevas tecnologías. También contamos con muchos apoyos del gobierno central, autonómico y local. El coste de la vida no es tan alto como en Londres o Berlín, y la ciudad está muy bien conectada.

Las startups de deep tech están alterando los paradigmas tradicionales de innovación de las empresas consolidadas y las multinacionales. ¿En qué crees que consiste esta disrupción?

A pesar de que las startups y el afán que han tenido por disrumpir el mercado ha existido siempre, ahora se ha acentuado. Cada día hay muchos más emprendedores y startups sacando productos nuevos que compiten con los de las empresas consolidadas y las multinacionales. Por lo general, las startups son más rápidas en lanzar productos al mercado, en parte porque no requieren que sus acuerdos pasen por múltiples departamentos antes de llegar a una decisión final. Por otro lado, sobre todo en empresas digitales, los productos de las startups pueden competir mejor en precios porque suelen trabajan con equipos más pequeños y, muchas veces, con sueldos más bajos que las corporaciones.