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Mar Masulli: abriendo nuevos horizontes como emprendedora deep tech

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Mar Masulli es la directora ejecutiva y cofundadora de BitMetrics. Mar cuenta con más de 20 años de experiencia en la industria de la tecnología de la información y con varios premios para BitMetrics. En la actualidad, continúa desafiando las expectativas en este campo. Nos ha contado su experiencia en la industria de la tecnología, su colaboración con The Collider y la clave para llegar a ser una empresa de éxito.

Eres la CEO y la cofundadora de BitMetrics. ¿Puedes describirnos brevemente tu labor en BitMetrics, así como tu función y responsabilidades diarias?

BitMetrics es una start-up de deep tech que se especializa en inteligencia artificial, visión artificial y robótica. Creamos tecnología para permitir la automatización de procesos basados en la visión para empresas de fabricación. 

La robótica se ha utilizado durante décadas en lo que llamamos un entorno determinista, de modo que las condiciones ya están establecidas y son conocidas por todos. Eso significa que, si algo cambia, el robot deja de funcionar. La inteligencia artificial proporciona la posibilidad de que los robots se adapten al momento. 

Por lo que respecta al lado comercial de la empresa, me encargo de muchas cosas: una combinación de recursos humanos, finanzas, marketing y ventas. También trabajo en la creación de productos, donde actúo como voz del cliente junto con el equipo técnico. Les hago peticiones para luego poder llevar un producto o servicio de vuelta al mercado. Es una función muy interesante.

¿Qué es lo que más te interesa de tu campo de trabajo?

Diría que las posibilidades que ofrece la tecnología. En mi área de especialización, automatizamos procesos industriales que eliminan la necesidad de trabajos serviles, lo que significa que los trabajadores humanos pueden progresar de forma profesional. 

Cuando el trabajo es repetitivo, puede suponer un riesgo para la salud y la seguridad. Los movimientos repetitivos pueden desencadenar problemas en las articulaciones y otras cosas en las que quizás ni siquiera hayamos pensado todavía. Así que, al involucrarnos con la tecnología, ponemos a las personas por delante. Formar parte del impulso para mejorar la forma en que los trabajadores participan en el proceso de fabricación es realmente interesante.

Tu start-up ha sido reconocida por su éxito y ha ganado varios premios. ¿Puedes hablarnos de dichos galardones?

Hemos sido reconocidos por IQS Tech Fest con el premio a la start-up industrial más prometedora en 2020. El pasado mes de diciembre también recibimos el premio Premis Talent Cambra de la Cámara de Comercio de Barcelona en reconocimiento a nuestra solución para procesos de pick and place

Creo que nuestros premios reflejan el hecho de que BitMetric es una empresa disruptiva: rompemos con la tendencia de que la innovación se lleva a cabo principalmente fuera de Europa. Al ganar premios tenemos mucha repercusión en los medios y eso nos ha dado más credibilidad dentro del mercado. Con una visibilidad renovada, logramos mostrar lo que hacemos a un público más amplio y definir el impacto que queremos tener en el sector.

¿Cómo te han ayudado tus roles y experiencias anteriores a llegar a donde estás ahora?

Empecé en la industria de la tecnología trabajando en IBM. Al ser una empresa tan grande en el sector de la tecnología de la información, me hice con una perspectiva general de las posibilidades dentro del campo. Eso fue muy positivo para mi start-up. Ya comprendía las expectativas del sector y las necesidades del cliente, por lo que pude acabar de afinar mi oferta adecuadamente. 

Antes de comenzar a trabajar en mi puesto actual como CEO y cofundadora de BitMetrics, fundé otras dos empresas. El hecho de contar con esa experiencia me ayudó a evitar los errores que ya había cometido en el pasado. El mundo del emprendimiento combinado con mi trabajo en roles de asesoría de negocios internacionales fue una curva de aprendizaje muy valiosa.

¿Qué te llevó a dedicarte al emprendimiento y qué consejo ofrecerías a quienes deseen seguir un camino similar?

No sé muy bien qué me llevó a dedicarme al emprendimiento. Puede que fuese al trabajar en consultoría. Entonces me di cuenta de que estaba trabajando demasiado y quería tener un impacto tangible en lo que estaba haciendo. Esa fue la semilla del primer negocio que inicié, un negocio de “belleza sostenible” especializado en cosméticos orgánicos. 

En cuanto te conviertes en emprendedor, no lo puedes dejar. Mi consejo sería concentrarse en lo que uno hace. Es fácil distraerse con la gran cantidad de oportunidades que nos rodean, pero si estás al tanto de todo, ofrecerás lo mejor. Aparte de eso, hay que asegurarse de elegir un socio comercial de confianza y que coincida con tu nivel de compromiso.

¿Podrías contarnos qué diferencia a la deep tech de otros tipos de negocios?

La deep tech es diferente, porque desarrollar un producto en la industria de la tecnología no es como desarrollar una aplicación. Puede pasarse años en investigación y desarrollo antes de que llegue al mercado. En algunas ocasiones, a medida que te acercas al producto final, no funciona como esperabas, de modo que tienes que volver a hacerlo. También puede ocurrir que los clientes no compartan tu visión de cómo se desarrollará la tecnología en los próximos años, lo que significa que debes llevar tu oferta tecnológica a un nivel en el que puedan adoptarla. Hay que adaptarla al cliente y crear una hoja de ruta para que siga adquiriendo más beneficios. 

Por supuesto, crear cosas nuevas conlleva un riesgo considerable, pero también es muy emocionante. Después de muchas etapas de desarrollo, es muy satisfactorio lanzar un producto.

¿Cómo te interesaste por primera vez en The Collider y por qué es importante su trabajo en la transferencia de tecnología?

No hay muchas mujeres en la industria de la deep tech, así que asistí al evento Women in Tech de The Collider. Hablamos de lo que supone empezar una empresa desde cero y comparamos nuestras experiencias. El mundo de la industria de la deep tech es muy pequeño, por eso nos cruzamos todo el tiempo.

The Collider es importante porque trae tecnología al mercado de una manera que permite comercializar la tecnología creada en universidades y centros de investigación. Sin ellos, las increíbles soluciones tecnológicas seguirían en los estantes de los institutos de investigación. Debemos crear más propiedad intelectual en Europa, necesitamos crear más valor. Y, precisamente, The Collider está ayudando a lograrlo.

¿Tienes ideas concretas que compartir sobre la transferencia de tecnología en España?

Necesitamos más capital paciente. La deep tech no ofrece resultados en solo un año, por eso necesitamos inversión privada. Por otra parte, el sector público permite a las empresas emergentes impulsar la innovación, pero eso no es suficiente. Existe un sentido de urgencia respecto a que necesitamos ponernos al día con los líderes del mercado: aquellos que hacen lo mismo en la industria, pero ganan mucho más dinero. El desafío sería asegurar una inversión privada que esté más dispuesta a asumir riesgos.

¿Alguna cita que defina tu modo de trabajar o vivir?

Hay dos citas que me llaman la atención y que también son mis objetivos. Una de ellas es “a la primera”. Cuando pruebes algo nuevo, hazlo bien desde el primer intento y así ahorrarás tiempo, energía y recursos. Otra cita sería “predica con el ejemplo” porque es importante cumplir con lo que dices que vas a hacer. Es positivo para la credibilidad, genera confianza y demuestra que no te quedarás corto en excelencia.