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La deep tech y el futuro de la energía

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Una de las preguntas más importantes que nos hacemos al mirar hacia el futuro y pensar en cómo construir un mundo mejor para las generaciones venideras es de dónde obtendremos la energía. Las innovaciones en deep tech están revolucionando casi todos los aspectos de la vida diaria, y el sector energético no es una excepción. Tanto si se trata de optimizar las soluciones de energías renovables existentes como de desarrollar otras nuevas, la deep tech está impulsando el progreso en un ámbito crucial como es el de la sostenibilidad.

 

Si queremos proteger el planeta, está claro que debemos reducir las emisiones de carbono. La pregunta es cómo conseguirlo. Entre las principales opciones están las que ofrecen las energías renovables: hidroeléctrica, eólica, solar, geotérmica, y la biomasa. Todos estos ejemplos de energía renovable han sido, y continúan siendo, impulsados por innovaciones en deep tech.

 

Para comprender hacia dónde se dirige el sector energético, echemos un vistazo a las últimas novedades en cada una de estas cinco categorías.

 

Energía hidráulica

Aunque no es la fuente de energía más moderna, la energía hidráulica, que se obtiene del aprovechamiento de los movimientos del agua, es en realidad nuestra principal fuente de energía renovable. De hecho, a nivel global, constituye el 54 % de toda la capacidad de generación de energía renovable, un porcentaje más alto que el que obtendríamos si sumáramos todas los demás. En España, en 2019, la producción de energía hidráulica supuso el 26,6 % de la producción total de energías renovables.

 

En los últimos años, la innovación a nivel global se ha centrado en el aprovechamiento de la energía de las olas, con la aparición de convertidores de energía undomotriz de alta eficiencia, que se encargan de transformar la energía cinética producida por el agua en movimiento. En 2019, por ejemplo, la empresa de energía renovable CorPower Ocean recibió una nueva ronda de financiación para la fabricación de unos convertidores que utilizan deep tech para imitar el sistema de bombeo del corazón humano. Esta tecnología puede soportar las condiciones oceánicas más duras, es rentable y da esperanzas al futuro de la energía hidroeléctrica.

 

Energía eólica

Las últimas innovaciones en energía eólica se han centrado en la fabricación de parques eólicos marinos más eficientes gracias a la IA y la robótica. Un ejemplo son los drones avanzados que se han desarrollado para entregar recambios de reparación para plantas generadoras.

 

Una de las empresas que llevan la delantera en este ámbito es ORE Catapult, que ha desarrollado proyectos como el MIMRee (Inspección, mantenimiento y reparación de multiplataformas en condiciones extremas). Este proyecto combina distintas áreas de la robótica y la IA para ofrecer un sistema robótico autónomo de mantenimiento de los parques eólicos.

 

Energía solar

A pesar de que la energía solar pueda parecer la más simple de todas, los avances tecnológicos siempre son posibles en este tipo de energía renovable. Ese es el caso de una de las innovaciones más recientes en este campo, que ha permitido fabricar bandas solares de película fina: unos semiconductores que se pueden instalar fácilmente sobre una gran variedad de superficies (como metal, cristal o plástico), lo que reduce los costes y abre un mar de posibilidades para la generación de energía solar.

 

Estas innovaciones podrían también facilitar el uso generalizado de bandas solares de película fina entre los particulares, ya que son más accesibles y asequibles que cualquier otro tipo de energía renovable. Muchas personas ya cuentan con paneles solares en sus tejados para reducir los gastos de electricidad.

 

Energía geotérmica

La energía geotérmica es la extracción de energía, normalmente calor, de las profundidades de la tierra mediante perforación. La mayor dificultad que entraña este tipo de energía renovable es el elevado coste del equipo de perforación. Para solucionar este problema, el proyecto GeoDrill ha desarrollado su propio martillo en fondo, un equipamiento de perforación de bajo coste y más fácil de controlar que incorpora unos resistentes sensores impresos con tecnología 3D, y materiales y revestimientos tecnológicamente avanzados que prolongan su vida útil.

 

Aunque la perforación geotérmica existe desde hace siglos, las tecnologías de deep tech e impresión en 3D la ha convertido en una solución más viable y rentable en el sector de las energías renovables.

 

Biomasa

La biomasa es la energía, normalmente calor o electricidad, que se deriva de materiales orgánicos de origen vegetal o animal, como los biocombustibles, las virutas de madera o los subproductos agrícolas (residuos de cultivos, por ejemplo). La Agencia Internacional de Energías Renovables espera que el consumo de este tipo de energía continúe aumentando y, como consecuencia, la biomasa pase del 7 % del total de la energía utilizada en la industria al 19 % para el año 2050. En este sector queda mucho por innovar, y en 2019, la inversión aumentó un 9 %.

 

Una empresa que está avanzando en el campo de la tecnología de biomasa es Phoenix Biopower, que ha conseguido desarrollar una tecnología de generación de energía mediante la gasificación de biomasa que es dos veces más eficiente que los sistemas tradicionales de ciclo de vapor.

 

Gracias a los avances en deep tech, el futuro del sector de la energía es muy prometedor. A medida que la deep tech continúe impulsando innovaciones y logrando avances científicos, la energía renovable será cada vez más asequible y accesible para las empresas, los gobiernos y las personas de todo el mundo.