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La importancia de las universidades emprendedoras: Josep M. Piqué nos habla sobre la creación de una economía basada en el conocimiento.

La visión empresarial y la importancia de contribuir al bienestar de la sociedad a nivel global

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Josep M. Piqué, presidente ejecutivo de La Salle Technova Barcelona, una de las incubadoras de startups tecnológicas líderes de Europa, nos habla sobre la importancia de las universidades emprendedoras en la creación de una economía basada en el conocimiento.

Cuéntanos qué haces en La Salle Technova Barcelona y qué servicios ofreces a las startups.

En La Salle distinguimos cinco vías para ayudar a las startups: talento, tecnología, financiación, mercado y espacio. En el centro The Internet of Things Institute of Catalonia contamos con más de 100 investigadores especializados en tecnología. Respecto al talento, la universidad La Salle-Ramon Llull cuenta ahora mismo con unos 5000 estudiantes dedicados al estudio de las ciencias empresariales, la ingeniería, la arquitectura, las artes digitales y la animación. En cuanto a finanzas, disponemos de una red de investigadores y antiguos alumnos que están invirtiendo en las startups con fondos públicos y privados.

En cuanto a las dos últimas vías, hemos puesto en marcha un proceso para conectar con diversos espacios y dar a conocer que en La Salle ofrecemos un centro de coworking, incubación y conexión. Además, existen programas específicos para cada una de las distintas fases de desarrollo de las startups. En resumen, contamos con toda una serie de programas para apoyar el desarrollo de ideas en nuestro ecosistema.

Profesionalmente, te ha tocado vivir una época de grandes cambios, avances e innovaciones tecnológicas. ¿Ha habido alguna ocasión en la que hayas pensado que la sociedad acababa de dar un paso de gigante en cuanto a la tecnología?

El año 2000 fue un gran momento para Barcelona, porque se creó el distrito de innovación 22@Barcelona con la idea de conectar tecnología y economía. Más tarde, el Mobile World Congress y el Mobile World Capital contribuyeron a situar a Barcelona en el mapa de la telefonía móvil y de la tecnología. Igualmente, el título de Capital Europea de la Innovación, recibido en 2014 y 2016, marcó un antes y un después en la transformación de la ciudad.

 

Como sociedad, estoy convencido de que vivimos en la era de la revolución digital, en la que avances tecnológicos como la tecnología móvil, el IoT, el big data y la inteligencia artificial cobran cada vez mayor importancia. Nos encontramos en un punto de inflexión, sobre todo en los campos de la educación, la investigación y la economía.

¿Por qué crees que Barcelona es un buen lugar para la innovación tecnológica y las startups?

Todo se resume en tolerancia y transparencia. Barcelona se ha convertido en una plataforma en la que jóvenes y emprendedores conviven y trabajan. Hay también un buen entorno de talento, tecnología e inversión. En el año 2000, por ejemplo, Barcelona solo contaba con una empresa de capital riesgo, pero hoy somos un nodo al que acuden multitud de empresas y capitales riesgo. Hay muchas empresas, como Telefónica, Naturgy o Seat, que acuden a las startups en busca de innovación, lo que es algo muy positivo a la hora de establecer conexiones entre estas últimas y el mundo empresarial.

Tú has trabajado en el sector de la educación durante bastantes años. Desde esa perspectiva, ¿en qué medida crees que es importante que las universidades fomenten el emprendimiento? ¿Qué valor único pueden ofrecer las universidades?

Nosotros somos una universidad emprendedora que se centra en tres funciones: educación, investigación y conocimiento. El talento y la tecnología nos permiten ofrecer a los estudiantes oportunidades laborales que les lleven a crear nuevas empresas. Se puede decir que una universidad es emprendedora cuando sirve de plataforma para ir más allá de lo que es la investigación básica y encaminarse hacia el emprendimiento educativo. Esto se traduce en transferencia tecnológica, spin-offs, startups y, en general, en conectar con el mundo exterior.

La Salle Technova Barcelona organiza distintas competiciones de startups. ¿Cuál es el impacto de estas competiciones a la hora de conectar estas empresas con la innovación global?

Se promueve el emprendimiento “dentro y fuera”. Nuestra labor consiste en crear un puente entre la universidad y el mundo exterior. Por ejemplo, en La Salle,
organizamos diferentes competiciones globales, como Barcelona Rebuilt o BNew, en las que analizamos más de 1000 startups dedicadas a desarrollar nuevas aplicaciones. Después, seleccionamos las 50 mejores y las ponemos en contacto con el mercado.

 

El objetivo es prestar atención al mundo y aspirar a la innovación global. Eso es lo que hacemos en la universidad La Salle-Ramon Llull con nuestras actividades de investigación y análisis. Somos una institución global porque la tecnología, el talento y los mercados también lo son. Tanto La Salle como The Collider aplican un enfoque de impulso tecnológico para apoyar a las startups que vienen del mundo de la investigación, pero, de momento, los mejores resultados son los de los segundos, que están dedicados a trasladar la investigación al mercado.

En una ocasión dijiste que “La mejor innovación ocurre fuera de las empresas”. ¿Qué querías decir exactamente?

En el mundo está teniendo lugar una revolución en lo que respecta a tecnología e innovación. Puede que el reto principal de una empresa se encuentre dentro de ella, pero a veces es necesario abrir las ventanas para asomarse a ver lo que hay fuera. El reto puede venir dado por las diferencias entre la innovación incremental y la disruptiva. Por tanto, la pregunta es cómo conectar las empresas con el resto del mundo cuando su competencia también se dedica a observar, absorber lo que ve e invertir en el área de innovación.

Eres un conocido defensor de la metodología Lean LaunchPad. ¿Puedes explicarnos en qué consiste y cómo funciona?

La metodología Lean LaunchPad se basa en validar las hipótesis de estudiantes e investigadores para redescubrir quiénes son los clientes y quién está dispuesto a pagar por las propuestas. Durante diez semanas, los candidatos entrevistan a clientes, compradores e inversores potenciales para validar si su propuesta puede ser aceptada en el mercado. Con esta información, los candidatos pueden desarrollar su propio modelo empresarial, lo que es el objetivo de Lean LaunchPad. Dicho de otra forma, la zona de exploración pasa a ser la zona de explotación en términos empresariales.

¿Cuáles son las startups a las que has ayudado de las que estás más orgulloso? ¿Hay alguna con la que estés colaborando ahora que te entusiasme especialmente?

Digital Legends Entertainment fue una de nuestras primeras startups. Fueron los primeros en desarrollar videojuegos digitales en Barcelona, y a día de hoy se les considera líderes en su campo. También está Genaker, una empresa dedicada a la investigación y la tecnología de los sistemas walkie-talkie para móviles, quienes recientemente han recibido ofertas de varias importantes empresas de telecomunicación. Continuamente vemos startups que crecen y que acaban siendo adquiridas por las grandes empresas, mientras que hay otras, como Glovo, que están haciendo un trabajo increíble en Barcelona y expandiéndose a nivel global.

Sabemos que uno de los temas que más te interesan es el desarrollo de las ciudades inteligentes. ¿Qué efecto cree que tendrán?

Las ciudades inteligentes son, al fin y al cabo, plataformas para la innovación. Si almacenamos todos los sistemas tecnológicos y de infraestructura de una ciudad en la nube, podemos recabar datos suficientes para crear una gemela digital, una réplica virtual que los políticos y los funcionarios públicos puedan gestionar más fácilmente.

¿Qué es lo que más te entusiasma de la innovación en el futuro?

Ahora mismo nos enfrentamos a nuevos retos debido a la pandemia de coronavirus, pero, gracias a los emprendedores, el futuro se presenta muy interesante. Estoy convencido de que Barcelona está llena de emprendedores que ahora mismo están decidiendo lo que está por venir, personas que están escribiendo el futuro de la ciudad en lo que respecta a nuevos trabajos, aplicaciones y tecnología.

 

Hoy en día hay una avalancha de tecnologías distintas, pero lo que de verdad supone un reto es la adopción y la adaptación de la tecnología en posiciones prominentes. Contamos con más herramientas que nunca, y eso significa poder. Por tanto, tenemos la responsabilidad de usarlas de manera adecuada e inclusiva para contribuir al bienestar de la sociedad y del mundo entero.