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La innovación corporativa genera oportunidades para todos

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El término “innovación corporativa” ocupa un lugar primordial en el mundo empresarial actual, y no es de extrañar. Ya en 2010, el 84 % de los ejecutivos aseguraron que la innovación corporativa “era un elemento muy importante o extremadamente importante para la estrategia de crecimiento de sus empresas”. Desde entonces, el énfasis en la innovación sigue ocupando un lugar primordial, ya que es un componente cada vez más decisivo para cualquier negocio. 

Veamos por qué. En 2019, la OCDE publicó un informe sobre los indicadores de innovación. En él, reveló que el 53 % de las empresas que habían lanzado un nuevo producto o puesto en marcha un nuevo proceso entre 2014 y 2016 generaron el 70 % del empleo en el sector empresarial. La OCDE también subrayó que las empresas innovadoras suelen estar más activas en los mercados internacionales, ya que permiten acceder a un mayor número de clientes. El BCG también hace hincapié en la importancia de la innovación tecnológica, ya que aquellas compañías que en 2019 aparecieron en la lista que agrupa a las empresas más innovadoras son, a su vez, líderes en el mercado.

Sin embargo, no todo el mundo se ha subido al carro. Aunque la mayoría de los ejecutivos encuestados en 2010 eran conscientes de la importancia de la innovación, solo un 6 % de ellos estaban satisfechos con sus estrategias. Además, la OCDE ha declarado que “son pocas las empresas que han implementado innovaciones en sus mercados” y que estas no reciben el apoyo necesario para llevarlas a cabo. La OCDE ha añadido que “el 36 % de las empresas de I+D y el 13 % de las que realizan otro tipo de innovación reciben fondos públicos para respaldar las iniciativas”.

A la hora de la verdad, para impulsar la innovación en un entorno corporativo, a menudo hace falta contar con socios clave que tengan puntos fuertes específicos. Pero las tendencias actuales demuestran que las corporaciones se sirven de la ayuda que tienen a mano para convertir las posibles amenazas que vayan surgiendo en aliados para innovar. En cambio, las startups que se encuentran en fase de alto riesgo y los profesionales de I+D que necesiten financiación pueden recibir el respaldo de entidades de mercado más grandes y consolidadas. 

Comprende tu entorno

Quizás sea un poco agobiante oír que el ritmo de la disrupción está acelerando. Lo hemos escuchado tantas veces que ya casi no nos hace efecto. Lo cierto es que lleva muchos años siendo tendencia, e independientemente de que seas ejecutivo de una gran organización o hayas fundado una startup nueva e innovadora, merece la pena seguir prestándole atención al tema. Porque, sea como sea, significa que hay más competencia. 

Hoy en día, es más fácil que nunca lanzar una startup gracias a algunos servicios como AWS, Microsoft o las aplicaciones en la nube. Las que tienen mayor éxito son capaces de crecer rápidamente y de hacer temblar a los gigantes corporativos. Lo que mejor ilustra esta realidad es el sector fintech: ante el asombroso éxito inicial de las nuevas fichas del tablero, los bancos se vieron obligados a ponerse al día. 

No obstante, debemos recordar que el 92 % de las startups están abocadas al fracaso. Da igual su potencial, si no cuentan con la ayuda y la inversión adecuadas ni tienen forma de evolucionar, les será muy difícil prosperar. La disrupción se produce a tal velocidad que no hay tiempo para que nadie, ya sea grande o pequeño, tarde en tomar una decisión. Esto se ve con claridad en las corporaciones, donde hay más riesgo, ya que se ven obligadas a mantener el ritmo de las innovaciones para sobrevivir.

Si no puedes con tu enemigo, invierte en él

Cuando se ve el vaso medio vacío, se cree que es una situación en la que nadie gana, en la que las corporaciones luchan constantemente por mantenerse a flote en un mar de startups y en la que solo unas pocas de estas últimas tendrán éxito. Sin embargo, las tendencias indican que esto no es así.

Una solución para las grandes corporaciones es cambiar la forma en la que invierten. En los últimos años, las fusiones y adquisiciones se han desplomado, lo que ha dado lugar a un aumento del capital riesgo corporativo. Hace diez años, las estimaciones apuntaban a que la cantidad de capital riesgo (ya sea corporativo o de otro tipo) rondaba los 50 000 millones de dólares. En 2019, la cifra aumentó hasta alcanzar los 295 000 millones de dólares y lo más probable es que haya seguido subiendo.

Si tenemos en cuenta que hay una tendencia a tener mayor liquidez, es lógico que las corporaciones inviertan en startups con gran potencial. Esta decisión ha desempeñado un papel importante en la recuperación bancaria del sector financiero y, a día de hoy, es fundamental para los gigantes tecnológicos. De hecho, Facebook ha puesto en marcha su propia rama de capital riesgo y espera que alcance el mismo éxito que Instagram y WhatsApp. 

La transferencia tecnológica, una innovación a medida

Aunque es perfectamente válido que las corporaciones inviertan en startups con un gran potencial, una de las tendencias más fascinantes en el panorama de la innovación actual es el aumento de las iniciativas de transferencia tecnológica. Son muchas las formas en las que las corporaciones, las startups y las instituciones de I+D pueden obtener grandes beneficios con la ayuda de la transferencia tecnológica al tiempo que reducen el riesgo.  

Los especialistas en transferencia tecnológica se encargan de identificar los retos de la empresa y de ponerla en contacto con emprendedores o científicos que estén capacitados para propulsar la innovación en la compañía. Las organizaciones de transferencia tecnológica no solo unen a las partes, sino que, además, fomentan la innovación y la experimentación.

Lo mejor de la transferencia tecnológica es que está alineada con muchas otras tendencias, ya sean laboratorios de innovación (que se parecen a los departamentos de I+D, pero tienen objetivos diferentes) o espacios de trabajo inteligentes. Por otro lado, también ofrece oportunidades de inversión preferentes. Es decir, se fusionan el talento, la innovación y el desarrollo, y esto puede dar lugar al éxito a largo plazo. 

La innovación corporativa va más allá de las propias corporaciones, ya que es capaz de juntar a una gran variedad de socios que tengan especial interés en impulsar la innovación. Hoy, la velocidad a la que todo ocurre y las tendencias de desarrollo continuo han propiciado un panorama de científicos, emprendedores y ejecutivos que está lleno de oportunidades.

The Collider: un programa pionero de transferencia tecnológica

The Collider es un programa de creación de empresas que busca conectar las esferas de la ciencia, la empresa y el emprendimiento. Este proyecto de innovación fomenta iniciativas de transferencia tecnológica que conectan la ciencia y el talento empresarial para crear startups disruptivas basadas en la tecnología. The Collider es una iniciativa tecnológica de Mobile World Capital Barcelona, que pretende impulsar la transformación digital de la sociedad para ayudar a mejorar la vida de las personas en todo el mundo.